POR ESA VEREDITA

POR ESA VEREDITA

 

Por esa veredita que serpea,

se marchó de la aldea

mi novia Flor de Anís. . .

Por esa veredita silenciosa,

envuelta en la penumbra misteriosa

de aquella tarde gris…

 

Por esa veredita silenciosa,

se volvió tediosa

mi vida antes feliz,

y en mis noches de insomnio y de pavura

 mi labio enjuto sin cesar murmura:

¡Flor de Anís. . . ! ¡Flor de Anís… !

 

¡ Ah, malhaya el amor cuando se aleja, sabiendo que nos deja

sujetos al martirio de esperar!

¡Ah, malhaya el amor cuando se ha ido. . . !

¡Quién pudiera saber lo .que es olvido! ¡Quién supiera olvidar… !

 

¡Madre!, tú que conoces mi tortura,

 tú que le pides a la Virgen pura

 me venga a consolar,

tú que tanto me adoras,

tú que conmigo lloras

cuando me ves llorar,

¿por qué nunca me dices

.ad6nde van las vereditas grises?

 

¡Madre. . . ! Deja que a solas me repita

 por esa veredita. . .

Por esa veredita que serpea,

se marchó de la aldea

mi novia Flor de Anís;

por esa veredita silenciosa,

envuelta en la penumbra misteriosa

de aquella tarde gris. . .

 

RUBÉN C. NAVARRO

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